Tweet del 24/12/20 – 6:53 pm
El planteo de @ArielDvoskin, (“decir que no hay verdad, es, en realidad argumentar que sí hay verdad”) es una gran famosa paradoja planteada en la antigüedad por Platón en el siglo IV a.c (¡increíble!). Cuando decía esto, estaba discutiendo con la posmodernidad de esa época.
Creo que la posmodernidad del siglo XXI viene a recordarnos de algún modo que no hay *una* verdad *absoluta*, que las verdades cuando se plantean como absolutas se derrumban, tarde o temprano (Kuhn).
Sin embargo, ya en Hegel (siglo XIX), ese momento de consciencia, el que trata de captar la verdad, como una esencia, o como algo absoluto, se hunde catastróficamente en las primeras páginas de la fenomenología (un libro casi indescifrable pero espectacular).
¿Y qué queda entonces? El camino de la desesperación como una manifestación del carácter histórico y contradictorio de lo real mismo, y más aún, de su naturaleza conceptual y social.
El gran problema consiste en comprender que cualquier objeto es en realidad concepto.
El objeto (al menos el objeto de la filosofía moderna) nunca es algo inmediato, externo al lenguaje, ni mucho menos algo absoluto ni exterior a nosotros, que está esperando, simplemente ahí, a ser descubierto.
El problema que tiene la humanidad no cultivada en la modernidad es que cuando se propone empezar a conocer algo, parte de suponer, sin saber que lo supone (esto es lo terrible), que lo real es: inmediato, a- conceptual, absoluto y externo a la consciencia.
(Nota 13.03.25: este planteo, presente en la Fenomenología del Espíritu de Hegel, es recuperado por Gadamer para cuestionar a la ilustración cuando sostiene que un pensamiento verdaderamente ilustrado debe prescindir de todo prejuicio. Para Gadamer, el prejuicio es inevitable. De lo que se trata es de comprender a partir del análisis de la tradición - el pasado histórico - los prejuicios que nos atraviesan en tanto prejuicios. Esta práctica es constitutiva de la comprensión).
La gran verdad que hay que descubrir entonces es que, lo real, es exactamente lo contrario: un movimiento, conceptual, contradictorio, que discurre en el propio seno del lenguaje y, por lo tanto, al interior del hombre.
Me pregunto si la posmodernidad acaso no insiste en reaparecer porque aún no se comprendió del todo que la verdad no es como se suele suponer que es (absoluta, inmediata, exterior, etc.).
Entonces, me parece que hay que diferenciar: una cosa es decir que no hay verdad en un sentido absoluto (creo que es esto lo que refleja el planteo de @La_Inca), lo cual no es lo mismo que decir que no hay verdad en general (argumento que, si se quiere sostener de algún modo, más bien mejor, quedarse callado, porque el lenguaje te va a traicionar, como lo clarifica @ArielDovskin).
Dos notas al pie:
1. Mi lado posmoderno recomienda fervientemente el libro de Hayden White (Metahistoria: la imaginación histórica en la Europa del siglo XIX, un filósofo posmoderno expone cómo Marx, Hegel, Croce, Tocqueville, etc. construyen sus argumentos sobre la historia en el siglo XIX mostrando que ninguno es refutable a partir de la evidencia empírica).
2. Genera inquietud una idea que es desarrollada de algún modo por Derrida según entiendo, por la cual, de alguna manera el lenguaje viene a *tapar*, *encubrir* algo a lo que parecería que a su vez no se puede acceder, a saber:
lo real no atravesado por el lenguaje, es decir: lo imposible.
¿Hay acaso dos mundos: el del lenguaje y el del más allá del lenguaje? La inteligencia humana parece estar preparada para, de algún modo, creer con mucha convicción que hay algo “más allá” (Kant) del lenguaje, en términos de la matrix se trataría del desierto de lo real (es decir, de lo real despojado de todos sus símbolos… pero ¿es esto real?).
Los grandes genios de la humanidad son los que habitan de algún modo los dos mundos: son los que se ocupan de traer al mundo del lenguaje aquello que estaba en el desierto de lo real y que parecía imposible de poner con palabras.
En el desierto de lo real, también suelen habitar los animales y los bebés recién nacidos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario